A raíz de la crisis energética mundial, la unión europea en 2002, comienza a tomar cartas en el asunto con la Directiva de eficiencia energética en edificios. Una de las directivas más familiares en este aspecto, ya que introduce el concepto de la calificación energética de los inmuebles. La calificación energética G es la más baja dentro de esta escala, lo que significa la menos eficiente, la A por el contrario, es el tope de la lista y representa la mejor eficiencia.
Calificación energética
En la Directiva 2002/91/CE se introduce el concepto de certificación energética de los edificios, como una actividad que debe ser ejecutada por un profesional habilitado específicamente a estos efectos, según los criterios de cada estado miembro. En sucesivas actualizaciones de la normativa europea, se introduce la obligatoriedad de la certificación y la calificación para los inmuebles que se construyan, vendan o alquilen., hay una diferencia de unos 1253 € al año en gastos de calefacción, refrigeración y agua caliente entre un vivienda poco eficiente, con una calificación energética G (cuyo coste puede llegar a los 1535,85 € al año), y otra vivienda eficiente, con una calificación energética B (con un coste de 282,67 € al año).
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